SE CUMPLIRÁ TODO
Grandes cosas Jesucristo ha realizado en nuestro favor. Lo inimaginable, lo inalcanzable, lo inigualable, lo indescriptible. ¿Quién hubiera podido imaginar que Dios santo, fiel y perfecto quisiera hacerse hombre para mezclarse con pecadores, infieles y traidores empedernidos? ¿Quién podría alcanzar la salvación sin Jesucristo? ¿Quién puede igualar a Dios y su economía de la salvación? ¿Quién puede describir el amor de Dios? Lo cierto es que Jesucristo, «siendo de condición divina […] se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo. […] haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Fl 2,6-8) para culminar su plan divino, superando todo límite humano. Las personas acostumbramos a obrar condicionadas por nuestra avaricia, y así, antes de dar cualquier paso pensamos ¿qué gano con esto? ¡Quan numerosas y detestables negociaciones humanas se nutren del interés propio, de la hipocresía, del despotismo y cosas parecidas! ¿Vino Jesús a negociar?, ¿vino a discutir ...