Y MIENTRAS... AMÁOS
Hablar sobre el amor, según el mandamiento de Jesucristo, es como sumergirse en la profundidad de un océano inagotable, en el cual muchos otros han removido sus aguas. Mi intención no es innovar, ni pretender ser mejor, puesto que podríamos encontrar excelentes exposiciones místicas y teológicas. Únicamente siento el impulso de abordar el tema desde una experiencia personal. La pérdida de un ser querido produce una sucesión de sentimientos y pensamientos cuyo nivel de profundidad y trascendencia no acostumbran a reproducirse en otras circunstancias. ¡Como no cuestionarse sobre el significado de la vida y la misión por la que llegamos a este mundo! Vivimos en unas sociedades donde el énfasis de nuestra existencia consiste en alcanzar grandes profesiones, grandes hogares, grandes posesiones, grandes experiencias, etc. El ambiente que nos rodea estimula nuestro ego para pretender ser mejor que el otro, tener más, absorber mayor atención o protagonismo. Todos queremos ser el líde...