miércoles, 24 de septiembre de 2014

Misión y Comunión





En la actualidad conocemos numerosas agrupaciones, asociaciones, organizaciones, etc., que de una manera u otra mantienen una cierta unidad. La unión existe en el mundo, así como la desunión. De hecho, unirse para llevar a cabo alguna misión es un arma poderosa. Si nos paramos a pensar un poco nos daremos cuenta que los poderosos de este mundo usan todas sus armas para mantener divididos a sus rivales y así evitar que puedan unirse contra ellos.
Los cristianos necesitamos estar unidos con Dios y con los hermanos. La unión con Dios va mucho más allá de lo que podemos entender desde la perspectiva humana de la palabra unidad (este podría ser el tema de otro día). Hoy deseo analizar la unión y comunión de las personas cuando deciden hacer algo juntos, especialmente los cristianos, para llevar a cabo alguna misión.
La unidad entre varias personas puede ser más o menos perfecta, pero, en todo caso, será siempre imperfecta si no existe comunión. En mis años de andaduras por  la Iglesia he descubierto que, muchas veces, grupos aparentemente unidos están llenos de rivalidades y divisiones. Y en ocasiones, colaborando en pequeñas o grandes misiones, nos hemos unido diferentes personas para trabajar buscando el mismo objetivo. Pero demasiadas veces me he dado cuenta de que estábamos unidos y a la vez divididos. Es decir, no existía comunión aunque quisiéramos hacer algo juntos. Estas situaciones limitan la acción de Dios y, aunque finalmente acaben realizándose los trabajos, su fruto es mucho menor de lo que podría haber sido con plena comunión. Menos mal que Dios es tan misericordioso y nos ama tanto que obra incluso cuando se lo ponemos difícil.
Seguramente sabemos por experiencia que las divisiones y desavenencias acaban, de un modo u otro, causando daños, muchas veces irreparables, y rupturas totales de grupos aparentemente maravillosos. Pero no siempre tiene por qué acabar así. Puede suceder que, incluso con divisiones, discusiones, rencillas, etc., el grupo se mantenga y no desaparezca. De la misma manera que existen elementos causantes de división y ruptura total, también los hay que pueden mantener la cohesión, incluso en plena tormenta. A continuación haremos una lista de aquellos elementos que pueden causar rupturas y de otros que pueden mantener la unidad (Quizás el lector pueda añadir más elementos):
 1. Elementos que pueden causar rupturas
 La soberbia, el individualismo, el afán de dominio, el egoísmo, el autoritarismo, el abuso de poder, el incumplimiento de compromisos adquiridos, saltarse o cambiar a conveniencia propia las normas mutuamente pactadas, el secretismo incomprensible, causar heridas emocionales a los hermanos, la falta de perdón y reconciliación, conflicto de intereses, no buscar hacer la voluntad de Dios sino la mía y querer manipular a personas para que apoyen mis ideas, etc...
2. Elementos que pueden mantener la unión
La comunión, el Amor, la paciencia, el perdón, la oración constante, el saber que es voluntad de Dios que continúe en ese lugar. Y otras cosas como, el miedo, la necesidad, las amenazas, la escasez de grupos semejantes cercanos, etc…
¿Puede existir un grupo unido que sea fuerte, efectivo y poderoso, pero a la vez lleno de divisiones internas, peleas, discrepancias, maltratos, etc.? Todo depende del poder que tenga el elemento unificador. El elemento más poderoso es el Amor de Dios en los hermanos. Pero hay otro cuyo poder también es muy grande, se trata del miedo. Si pensamos por ejemplo en un ejército, en él no tiene por qué haber amor; es posible que esté lleno de maltratos y problemas, pero el miedo al castigo mantiene la unión. Los mismos demonios trabajan unidos contra Dios y sus hijos, pero no se unen por amistad o compañerismo, ya que en ellos solo existe el odio más terrible que jamás podamos imaginar, capaz de cualquier maldad sin medida. Jesús dice en Mc 3,26 que si Satanás está dividido se ha acabado su reinado. Pero bien sabemos que continúa haciendo de las suyas. Pero ¿Cómo puede mantenerse la unidad en un reino donde solo existe odio inimaginable? Esto es así porque también existen castigos inimaginables para los desobedientes, por lo que el miedo a esos castigos es lo que mantiene la unidad.
Tampoco quiero adentrarme mucho en esta dimensión del tema. Vamos a volver a los grupos cristianos o equipos de trabajo, también cristianos. ¿Qué los mantiene unidos: La comunión, el amor, el perdón, la paciencia, la comprensión, o el miedo? Si es el miedo con todas sus posibilidades existe un problema importante en ese grupo, equipo, iglesia, etc. Entre los hijos de Dios lo normal debería ser la presencia del Amor en todas sus dimensiones, creando unidad.
De la comunión, el diccionario español dice que se trata de participar en algo que es común. Cuando decidimos incorporarnos a un grupo, comunidad, asociación, iglesia, etc… es porque queremos participar de cosas que ese lugar tiene y coinciden con nuestra visión de la vida, o con la misión a la cual nos sentimos llamados. Por tanto sería participar de algo común con ese grupo cristiano.
Cuando una persona empieza a caminar por los caminos de Dios y encuentra un lugar donde se siente bien, no acostumbra a analizar muchas cosas y simplemente se incorpora. Pero cuando ya se llevan años de camino, y se han vivido y experimentado muchas cosas, se es más selectivo. Y es cuando uno se da cuenta que unión sin comunión es algo imperfecto y limitado en frutos. A veces las situaciones te llevan a participar en organizaciones de eventos en unión con otras personas, pero rápidamente te das cuenta de que no hay comunión. Es decir, no participamos todos de la misma visión de las cosas. Esto, aunque parezca una excepción, es algo muy frecuente entre los cristianos.
Hermano o hermana que estás leyendo esto, quiero que sepas que sólo existe un punto de vista para hacer cosas: el de Dios. Debemos buscar su voluntad en todo, pedir su opinión antes de tomar decisiones, orar, etc. Si las otras personas no quieren contar con Dios para tomar decisiones, es imposible la comunión. Y ¡cuidado!, que a veces usan expresiones como: no hace falta preguntarlo todo a Dios, el Señor actúa a través de los pastores o responsables cuando estos toman decisiones, lo que la mayoría quiere es la voluntad de Dios, etc… Mis respuestas son, siempre que sea posible hay que preguntar todo a Dios. Si no es posible por fuerza mayor de cualquier índole, Dios lo sabe y no nos pedirá cuentas si nos equivocamos. Los pastores, responsables de grupos o cualquier persona pueden comunicar la voluntad de Dios por medio de sus palabras gracias a los dones que Dios les ha transmitido, pero aun así deben estar dispuestos a confirmar sus palabras por otros medios y en oración, además de realizar un seguimiento de sus mandatos para analizar los frutos. Y nunca se puede aceptar nada que contradiga la Palabra de Dios. Finalmente, el uso de votaciones debería limitarse a casos en los que se discierna que Dios lo permite para tomar alguna decisión.
Para que exista comunión, los integrantes de los grupos o equipos deben ser personas de oración, que vivan realmente una unión con Dios, y que el Espíritu Santo dirija sus vidas. Si todos vivimos en Cristo y su Espíritu guía nuestros pasos, entonces viviremos en comunión porque nuestra perspectiva de las cosas será la de Dios en todos, de manera que participaremos de la misma visión, y así la unión tendrá una calidad excepcional, donde dominarán los frutos del Espíritu Santo y no otras cosas que no vienen de Dios.
De todas formas, hay que estar dispuesto a amar y a perdonar siempre porque las personas continuamos siendo pecadoras aunque queramos hacer la voluntad de Dios, pudiendo hacernos daño unos a otros.
Estimado hermano o hermana, el hecho de unirse, aunque sea cristianamente, para hacer algo sin comunión con Dios y con los hermanos, anula o limita los posibles frutos, además de producir discusiones y posibles heridas sentimentales de difícil curación. Por tanto, vayamos a la fuente de sabiduría, que es Dios, y preguntémosle qué debemos hacer, y así nos evitaremos muchas controversias y se producirán mayores frutos espirituales.

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